Una oportunidad para el medio rural

            La estridencia, que en ocasiones hace de la política un desfile de reproches y contra reproches (que no réplicas sustentadas en un verbo fino, contundente, pero reflexivo) poca utilidad práctica tiene en la búsqueda de la mejora de la calidad del ciudadano. En el reverso se encuentra la eficiencia de las propuestas que manan de las entidades sociales, siempre serenas y razonables, pero empeñadas en que las personas dependientes, las personas mayores y todas aquellas personas que necesitan un apoyo para vivir lo puedan hacer allí donde lo deseen y puedan hacer o seguir haciendo lo que quieran hacer en cada momento.

Este empeño, al que me refiero, normalmente no genera grandes titulares y, sin embargo, cada día que pasa, pasa que una persona más que quiere seguir viviendo en su domicilio, que quiere seguir haciendo esas pequeñas cosas que le hacen feliz, que quiere seguir viendo a sus vecinos, lo puede hacer. Puede parecer poca cosa, pero créanme, casi se trata de un milagro y además, para acabar de convertir nuestras propuestas en extraordinarias de verdad, cada vez que una persona puede seguir viviendo en su domicilio o en su entorno familiar generamos puestos de trabajo de calidad y todo eso con un menor gasto para administración pública, la administración del dinero todos. Parece increíble, pero así es.

Trabajo y servicios, servicios y trabajo. Ese es el binomio y la clave de bóveda para que el arco de propuestas dirigido a la sostenibilidad del medio rural se sostenga y tenga un horizonte y un futuro. Desde Europa nos vienen indicando que hay que desinstitucionalizar a las personas y yo digo que las personas deben poder elegir el recurso que mejor se adecue a sus necesidades cambiantes en cada momento de su vida. La libertad de elección y el respeto a la toma de decisiones son fundamentales, como para cualquier cosa en la vida, para que nuestro sistema de apoyos sea respetuoso con la dignidad y la singularidad del individuo.

Cuando incluimos el concepto de dignidad en las políticas más sensibles con las necesidades básicas del ciudadano nos damos cuenta de qué estéril son los rifirrafes enlatados, porque las polémicas que surgen de la dialéctica ilustrada y del fragor de la batalla verbal, son entretenidas si son vertiginosas y ocurrentes. La capacidad de improvisar es un arte, pero todo tipo de arte al final solo es útil si sabe emocionar y convertirse en una acción positiva para el ciudadano, porque no nos olvidemos, el objetivo de la política, de la buena política es mejorar las condiciones de vida de las personas y no tanto sobrealimentar egos ni ofrecer tribuna desde las que decir y no hacer.

La acción social, el desarrollo de servicios de proximidad como la asistencia personal,  adaptados a las necesidades particulares de cada persona, forman parte del presente y el futuro de muchos de nuestros conciudadanos y es parte de la solución para que muchas personas que quieren seguir viviendo en sus pueblos y en sus casas lo puedan hacer y, además, genera actividad y empleo. La acción social no hay que concebirla tan solo como una acción de justicia social, que ya de por sí tendría su razón de ser, sino como una acción de interés económico ya que genera actividad y es motor generador de empleo.

Las políticas sociales siempre han estado bien consideradas, han recibido palabras de compresión por unos y otros, palabras siempre bonitas que son de agradecer, palabras en ocasiones condescendientes, muchas palabras en general, pero poco presupuesto. Es toda una contradicción ya que si todos parecen estar de acuerdo en que es de justicia ofrecer la posibilidad de vivir una buena vida a quien ya ha aportado con su trabajo a la sociedad o a quienes la vida les ha ofrecido su peor cara no se entiende que no se invierta más en estas políticas que ofrecen honra a quienes dependen del apoyo de otra persona y quizás uno de los motivos sea que aún nos queda por convencer a los políticos encargados de la acción económica de los gobiernos.

Traslademos los debates sociales a los foros económicos para convencer a esos políticos reacios a entender que en las políticas sociales se invierte y no se gasta, que las políticas sociales ofrecen un retorno en clave económica imposible de no apreciar y de no tener en cuenta por un economicista. Traslademos la oportunidad que supone unas políticas sociales eficientes centradas en la persona a nuestros pueblos para que nuestros pueblos tengan una oportunidad.

Publicado por fransardon

Soy un activista social interesado en opinar.

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