Por el derecho a una vivienda accesible

               Cuando cualquiera de nosotros pensamos en nuestra vivienda, cuando comenzamos a soñar en cómo será nuestra casa, pensamos e imaginamos que será un hogar, el lugar dónde nos encontraremos más cómodos y dónde podremos ser nosotros mismos. Un espacio de libertad y de intimidad. Nuestra vivienda será nuestro refugio, ese espacio al que estás deseando volver por muy lejos que te hayas ido y por muy maravilloso que sea el lugar que has visitado. Sin embargo, para miles de personas en España, su vivienda se ha convertido en su “prisión”, en un lugar del cual no pueden salir por la falta de accesibilidad, en un espacio que les eleva su dependencia de terceras personas y que les hace ser más vulnerables a su pesar.

               Muchas personas con discapacidad y, sobre todo, muchas personas mayores que por motivos de edad han ido perdiendo movilidad han visto limitadas sus posibilidades de salir de su vivienda por la falta de accesibilidad del edifico y de las zonas comunes de los edificios que albergan sus viviendas. La falta de rampas (bien ejecutadas según normativa), de ascensores, de señalética, de pasamanos o de rebajes dificultan, cuando no imposibilitan, a miles de personas salir de su vivienda con seguridad sin necesitar la ayuda de nadie. Estos problemas se podrían solucionar realizando acciones que mejoraran los accesos a la vivienda o realizando actuaciones de accesibilidad como la ubicación de ascensores o rampas, pero estas soluciones técnicas, en muchos casos, no se pueden llevar a cabo porque los vecinos de una comunidad no se ponen de acuerdo para autorizar la inversión que hay que realizar en accesibilidad condenando a la persona con discapacidad o a la persona mayor a no poder salir de su vivienda. En muchas ocasiones hay vecinos que se oponen a realizar estas actuaciones en materia de accesibilidad sin hacer uso de argumentos objetivos, al contrario, sus resistencias se basan en rencillas entre vecinos, en antipatías o en otras cuestiones subjetivas que caracterizan los bajos fondos de la moral de los seres humanos. Se toman decisiones arbitrarias que tienen unas consecuencias infrahumanas para muchos ciudadanos.

               Otra cuestión es que en la actualidad se sigue edificando sin tener del todo en cuenta la Ley de accesibilidad universal y diseño para todos por lo que las personas con discapacidad o con movilidad reducida no tienen la misma libertad de elección de una vivienda quedando reducida sus posibilidades de elección de vivienda a las reservadas para personas con discapacidad y aquí nos preguntamos ¿por qué no se diseñan todas las viviendas, con independencia de su coste, con criterios de accesibilidad cuando está demostrado que la accesibilidad es beneficiosa para todos los ciudadanos? De esta manera también habría un ahorro de coste ya que una persona puede adquirir una discapacidad o puede perder movilidad por una enfermedad o por motivos de edad y no tienen que adaptar de repente su vivienda o la tiene que vender por carecer de los elementos más básicos de accesibilidad.

               Todos son beneficios para todos los ciudadanos cuando pensamos y diseñamos con criterios de accesibilidad, pero todavía al día de hoy miles de personas se sienten prisioneras de sus viviendas y nuestra capacidad de elección de una vivienda accesible, asequible e inclusiva es limitada y discriminatoria.

               En este día que conmemoramos la Convección Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad exigimos la reforma de la Ley de la Propiedad Horizontal para que cualquier persona con discapacidad o personas mayores de setenta años que certifiquen la necesidad de realizar una actuación de accesibilidad en el edificio que alberga su vivienda se haga con independencia de su coste y sean obligatorias estas actuaciones.

               La accesibilidad no es un lujo, es una necesidad para millones de personas y es una inversión en calidad de vida y en justicia social. Como sociedad vemos menoscabada y desautorizada nuestra autoridad moral cuando dejamos que miles de personas mayores y de personas con discapacidad ven como sus viviendas se van convertido en sus penitenciarias.

3 de mayo-Día Nacional en España de la Convención Internacional Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

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