Residencias. ¿Publicas o privadas?

Mucho se ha hablado y se está hablando sobre lo que ha ocurrido en las residencias de personas mayores y de personas con discapacidad durante esta pandemia. Dos tercios de las personas fallecidas por la COVID-19 se han producido entre las personas mayores que vivían en residencias, tanto públicas, concertadas, como privadas. Es evidente que han fallado muchas pautas y protocolos adscritos al actual modelo y que hay algunos aspectos de fondo y de calado en nuestra forma de entender y facilitar los apoyos que necesitan nuestros mayores que se tienen que revisar, pero que bajo mi punto de vista, no se limitan ni se compendian al manido debate de lo público o lo privado.

               Un debate siempre necesario, pero que no resuelve lo ocurrido ni tampoco se debe  anteponer a las cuestiones sustanciales que debemos abordar si de verdad queremos ofrecer y ofrecernos un futuro más halagüeño e ilusionante, porque todos nos iremos haciendo mayores y nos gustará pasar los últimos días de nuestra vida haciendo lo que más nos gusta o, sencillamente, haciendo lo que nos venga en gana. Porque, ¿qué sentido tiene que cuando ya has cumplido con tus años de trabajo, con la Seguridad Social, con Hacienda (bueno, Hacienda te acompaña hasta la muerte) y con quienes has tenido que cumplir sus órdenes, preceptos, edictos o sus objetivos?, al final de tu vida no puedas sentirte lo más libre y exento posible y poder hacer lo que quizás nunca hiciste por falta de tiempo o por atender otros compromisos. Debemos empezar entonces por cambiar nuestra mentalidad y la mentalidad de las personas que van a dedicar su vida profesional en el complejo y heterogéneo mundo de la dependencia y los servicios sociales. Como casi siempre hay que empezar por la educación, por formar a los futuros profesionales que las personas, con independencia de su edad o de su condición física, siempre pueden seguir aportando a la sociedad y que debemos respetar sus decisiones y aprovechar su talento. Debemos modificar el concepto de atender por el de acompañar a las personas en ese proceso natural que es envejecer, para que en todo momento no dejen de ser ellos mismos, nosotros mismos, es más, que sea al final de nuestros días cuando más nosotros mismos hemos podido llegar a ser. Ese sería el objetivo.

               Y para ser nosotros mismos debemos estar donde queremos estar y con quien queramos estar, aunque esto último depende más de los avatares de la propia vida. Parece razonable que queramos estar en nuestra casa o en nuestro entorno familiar y que si necesitamos apoyos como una atención en domicilio, una asistencia personal, terapias u otro tipo de apoyos, los podamos recibir en nuestro propio hogar si así lo preferimos o si es nuestra mejor opción. De opciones se trata y de poder elegir, porque las personas debemos poder escoger entre una serie de apoyos cual se adecúa a nuestras necesidades y decidir sin vernos abocados a tener que adaptarnos a un servicio o a un modelo que quizás no se adapta a nuestras necesidades ni a nuestra forma de entender la vida. El actual Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, un sistema que parece agotarse, así lo preveía al reconocernos un derecho, o al menos así lo entendimos las personas dependientes.

               Una nueva forma de educar y nuevos modelos de gestión. Modelos que se centren en lo que realmente quiere y necesita la persona, modelos que posibiliten el envejecimiento activo, modelos flexibles y que se adapten como un guante a las necesidades cambiantes de las personas. Modelos de vida, de una vida digna, útil y aprovechable.

               Podríamos seguir escribiendo y lo seguiremos haciendo sobre todo lo que hay que mejorar y cambiar en nuestros actuales modelos de atención, modelos como he comentado que, más que atender, tienen que asociarse con los intereses de las personas, modelos que han de reescribirse sin encorsetamientos fosilizados ni debates estériles. Modelos en los que deben participar, para empezar, las propias personas a las que queremos beneficiar.

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